Familia Marianista

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  • Reconocimiento – Creación [1]

    Reconocimiento – Creación [1]

    El joven, al crear su comunidad, requiere autonomía en su proceso y sentir el respeto de los mayores. El acompañamiento implica un equilibrio entre intervenir demasiado y dejarlo todo listo, requiriendo paciencia, apertura y constancia para facilitar el diálogo intergeneracional. Ver contenido

  • Libertad – Creación [1]

    Libertad – Creación [1]

    Debemos confiar en la libertad del joven, como lo hizo Dios al crear al ser humano. Darles espacio para distanciarse, tomar decisiones y volver. Como el padre del hijo pródigo, debemos acogerlos con brazos abiertos, demostrando alegría por su retorno. Así estarán listos para formar su comunidad dentro de la Familia Marianista. Ver contenido

  • Instrumentalización – Iniciación [1]

    Instrumentalización – Iniciación [1]

    En muchas fraternidades, la fidelidad se convierte en un compromiso mecánico más que en una respuesta a una llamada interior. Algunos miembros permanecen por lealtad a un compromiso, no por sentir la necesidad de vivir la fe en comunidad. Incluso después de dejar la fraternidad, siguen en el grupo de WhatsApp, quizás por inercia o… Ver contenido

  • Reconocimiento – Iniciación [1]

    Reconocimiento – Iniciación [1]

    Es fundamental que la participación de los jóvenes evolucione hacia una corresponsabilidad real en la toma de decisiones dentro de la comunidad. Sobreprotegerlos puede socavar su sentido de madurez y pertenencia, impidiendo su integración como miembros en igualdad de condiciones. Ver contenido

  • Instrumentalización – VR [1]

    Instrumentalización – VR [1]

    En la vida religiosa, es vital cultivar vínculos estables más allá de simples relaciones. Javier de la Torre nos recuerda que el bienestar psicológico se encuentra en vínculos sanos. Debemos superar la tentación de la eficiencia y el utilitarismo en nuestras relaciones, para forjar vínculos desinteresados que trasciendan la mera convivencia cordial. Ver contenido

  • Oración – CLM [0]

    Oración – CLM [0]

    Los laicos marianistas pueden crear espacios de fe en la ciudad, inspirados en nuestro carisma. Han demostrado capacidad para ello, como en el caso de Hakuna. Recuperar iniciativas anteriores, como los espacios de oración al estilo de Taizé, puede revitalizar la misión evangelizadora comunitaria. Ver contenido

  • Cuando el joven está creando su propio grupo y futura comunidad, necesita ser dueño de su proceso y sentir que los mayores respetan ese proceso para poder hacer el diálogo intergeneracional.

    Entre no hacer nada y darlo todo hecho, está el delicado equilibrio del acompañamiento, que exige paciencia, apertura y constancia.

  • A la hora de dar libertad, debemos fijarnos en la obra de Dios y su manera de crear libre al ser humano. Si Dios se fio de nosotros, por qué nosotros no vamos a confiar en que el corazón del joven está bien hecho y antes o después se dejará atraer por Dios. Por eso es bueno que dejemos espacio a los jóvenes para distanciarse, tomar sus decisiones y volver. Eso sí, como el padre de la parábola del hijo pródigo, debemos estar a la puerta con los brazos abiertos dispuestos a acoger y no a reprochar, demostrando con hechos que nos alegra su vuelta. Entonces estarán preparados para crear su comunidad dentro de la Familia Marianista

  • En muchas fraternidades se da un fenómeno curioso, sus miembros son buena gente, que siempre ha estado o incluso sigue estando muy comprometida con muchas cosas y están acostumbrados a ser fieles a aquellas cosas con las que se comprometieron poniendo ese compromiso por encima de sus propios intereses, pero que nunca se plantearon seriamente vivir la fe en comunidad o rezar juntos como una necesidad personal y, ahora, la pertenencia a fraternidades se mantiene por fidelidad a un compromiso y no por responder a una llamada que nunca sintieron de vivir la fe en comunidad, pero no importa, porque están acostumbrados a que lo que se espera de ellos es que sean fieles, que no se rindan, que no se vayan de fraternidades y si les aporta algo o no parece más secundario.

    Se da incluso la fidelidad al grupo de Whatsapp, casi podríamos hablar de la consagración al grupo de Whatsapp. Y es que hay un número demasiado elevado de fraternos que de hecho han dejado su fraternidad, pero no lo han dicho públicamente a nadie, ni a sí mismos y siguen en el grupo de Whatsapp porque, ni saben por qué entraron, ni saben por qué no se han salido, pero lo importante es estar inscrito.

  • El modelo de hacer creer al joven que es él quien toma las decisiones está bien para empezar a educar en la corresponsabilidad y que coja confianza, pero pronto ha de evolucionar a una corresponsabilidad real donde el joven se sienta realmente reconocido como un igual a la hora de opinar y tomar decisiones que transformen la comunidad, si no tarde o temprano verá que le están utilizando y manipulando para construir el proyecto de otros.

    Es importante no sobreproteger a los jóvenes con el pretexto de que no se asusten. Al fin y al cabo, si les sobreprotegemos es porque no confiamos en su madurez, no les estamos tratando como adultos si no como niños que dependen de nosotros y por tanto no se pueden integrar como miembros en igualdad de condiciones.

  • Javier de la Torre nos recordaba en una formación sobre la afectividad que nada nos sostiene más que vivir en los vínculos, que el bienestar psicológico está en los vínculos sanos. En la vida religiosa tenemos muchas relaciones pero pocos vínculos estables. 

    La gente, en el fondo, añora tener este tipo de vínculos, aunque al mismo tiempo huya de ellos por la falta de costumbre, o por una forma antigua de entender la vida religiosa. Y no es la voluntad ni la inteligencia la que posibilita los vínculos estables, es la relación desinteresada del día a día la que forja esos vínculos y, para eso, tenemos que vencer la tentación de la eficiencia y el utilitarismo en nuestras relaciones. Te hablo sólo cuando necesito algo de ti, me dejo ver en la comunidad sólo cuando tengo que comunicar o pedir algo, etc.

    Nuestras comunidades pueden ser mucho más que residencias donde la convivencia es justa y cordial, el voto de castidad nos llama a establecer vínculos donde me descubra en la otra persona y no en los que me valga de la otra persona para vivir.

  • En algunos lugares, los laicos marianistas podrían aportar a la ciudad un espacio para vivir la fe desde nuestro carisma. Están perfectamente capacitados para ello y además ya lo han hecho en alguna ocasión. 

    Esta es una misión evangelizadora que ahora mismo está desarrollando Hakuna de forma muy llamativa, pero que han hecho muchos otros grupos de forma más discreta y sin un modelo de oración claro.

    Cuando Taizé estaba más de moda, surgieron en las ciudades, diferentes espacios donde rezar con ese modelo concreto de oración. En aquel momento, algunos laicos marianistas sintieron la llamada de generar estos espacios y ofrecieron un gran servicio, no sólo a la Familia Marianista sino también al resto de la Iglesia. Esto hoy ha ido decayendo y ya sólo mantienen el día y la hora, pero ha perdido el Espíritu, el estilo y el cariz de misión evangelizadora comunitaria, pero podría recuperarlo porque sigue siendo demandado por los jóvenes.

Guía de estilo Marianista